Lisboa en dos días

Aquí os presentamos un itinerario para visitar Lisboa en dos días. Lo hemos pensado teniendo en cuenta que muchos viajeros aprovechan el fin de semana para ir de viaje a Lisboa, por lo que el recorrido comienza un viernes por la tarde y termina un domingo a mediodía. No obstante, si vais a pasar dos días en Lisboa en cualquier otro momento de la semana, podéis emplear este itinerario igualmente: sólo tenéis que utilizar la planificación del sábado para vuestro primer día, y la mañana del domingo y la tarde del viernes como plan para la mañana y la tarde de vuestro segundo día.

Itinerario “Lisboa en 48 horas”

Tarde día 1 – La Baixa, Chiado y Barrio Alto

Podemos comenzar nuestro recorrido en la parada de metro Terreiro do Paço (Linha Azul), desde donde llegaremos a la emblemática Plaza del Comercio. Tras ver la plaza y pasar bajo el Arco del Triunfo, subiremos por la Rua Augusta, llena de comercios, bares y pastelerías (donde podemos merendar los famosos pasteles de nata; os recomendamos la Pastelaria de São Nicolau).

Después subiremos al elevador de Santa Justa (os recomendamos el acceso a su mirador para disfrutar de una de las mejores vistas de Lisboa, con el Castillo de San Jorge justo enfrente). Una pasarela une el mirador con el nuestro siguiente punto en el recorrido, el barrio del Chiado. Echad un vistazo a las ruinas del Convento do Carmo, descubiertas al cielo, antes de perderos por las callejuelas llenas de encanto de este barrio: pasaremos por el célebre café A Brasileira, donde la estatua de Pessoa preside la terraza. Desde aquí podemos caminar hasta la Plaza Luis de Camoes y subir a Santa Catalina, el mirador con el ambiente más joven de Lisboa.

Deshaciendo nuestros pasos buscaremos la Rua da Misericordia para adentrarnos en la noche del Barrio Alto. Por esta zona, lo mejor es dejarse llevar y perderse por sus calles, repletas de bares y restuarantes y también de tiendas y galerías de diseño.

Para cenar os recomendamos Cien Maneiras (Rua do Teixeira, 35), Cantinho Do Bem Estar (Rua Do Norte, 46), Rei D’frango (Calçada do Duque, 5), Sul (Rua do Norte, 13), O Barrigas (Travessa da Queimada, 31) o Nood (Largo Rafael Bordalo Pinheiro, 20).

Mañana día 2 – Belem

Para llegar hasta Belem podemos coger el tranvía nº 15 o el autobús nº 728, ambos con parada en el Monasterio de los Jerónimos, donde comenzaremos el día. Es mejor verlo a primera hora de la mañana porque suele haber colas para entrar. Una vez terminado el recorrido por esta impresionante obra de la arquitectura manuelina, nos dirigimos a la Antiga Confeitaria de Belém, que se encuentra a apenas 300 metros y donde probaremos los famosos pasteles de Belém.

Después podemos llegar andando hasta el otro lado de la avenida (si atravesáis los jardines delante del monasterio, veréis un paso subterráneo que tenéis que cruzar). Así llegaremos hasta la Torre de Belem, símbolo de la ciudad de Lisboa. Continuando el paseo junto al río llegaremos al Monumento a los Descubrimientos, erigido para conmemorar los 500 años desde la muerte de Enrique el Navegante; subid a su mirador si no queréis perderos una panorámica excepcional del Monasterio de los Jerónimos y del Puente 25 de Abril hacia el otro lado.

A estas alturas seguro que ya tendremos un poco de hambre; si os apetece comer buen pescado, os aconsejamos seguir caminando por el margen del río (también podéis coger el autobús 728) hasta llegar al embarcadero donde cada media hora sale un ferry hacia Trafaria, pequeño pueblo pesquero donde varios restaurantes ofrecen las capturas del día cocinadas según las recetas tradicionales portuguesas. Los encontraréis todos nada más bajar del ferry, por el paseo marítimo, pero a nosotros nos gusta especialmente O Caldeiradas (lo reconoceréis rápido por su fachada azul y blanca).

Tarde día 2 – Alfama

De vuelta en Lisboa, cogeremos de nuevo el 728 y nos bajaremos en la Plaza del Comercio para comenzar nuestro ascenso por Alfama, el barrio más típico de la ciudad. Nos dirigiremos en primer lugar a la Casa dos Bicos, residencia de la Fundación José Saramago y con una curiosa fachada. Desde allí subiremos hasta la Sé, catedral de Lisboa. Continuaremos nuestro recorrido siguiendo las indicaciones hacia el Castillo de San Jorge (a 5 minutos); una vez adquirida la entrada, sacad la cámara de fotos porque las vistas desde su mirador son espectaculares. Visto el castillo, a unos pocos minutos andando encontramos el Mirador de Santa Lucía, desde donde veremos atardecer sobre el Tajo.

Si a estas alturas del día todavía os quedan energías, podéis seguir subiendo hacia el Panteón Nacional y la Iglesia de San Vicente de Fora. Si no, podemos lanzarnos directamente a por la cena.

Portas do Sol (Rua de São Tomé, 84), O Pitéu (Largo da Graça, 95) y Malmequer Bemmequer (Rua de São Miguel, 23) son buenas opciones por la zona. Pero nuestro favorito es Claras em Castelo (Rua Bartolomeu de Gusmão, 31), pegado a la muralla del castillo, casero y romántico y donde sirven un bacalhau com natas que quita el sentido. Imprescindible reservar.

Mañana día 3 – Parque de las Naciones

La mañana del domingo la pasaremos en el barrio futurista de Parque de las Naciones, un barrio diferente a los que habremos conocido hasta ahora y que aunque a menudo no se incluye en las visitas guiadas por la ciudad, nos parece que merece la pena.

Para llegar hasta él basta con coger el metro hasta Oriente (Linha vermelha). Al salir, pasaremos bajo la Gare do Oriente, con su enorme bóveda, obra de Santiago Calatrava. Al salir de la misma seguiremos las indicaciones hasta el Oceanario, uno de los acuarios más grandes de Europa. Tras esta visita, una buena opción para concluir el viaje es un paseo en el teleférico, desde el que contemplar el impresionante Puente Vasco de Gama, el más largo de Europa.